Musica

miércoles, 30 de abril de 2014

El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco.

''Hay algo dentro de mí que no puedo controlar. Nunca puedo cruzar un puente con el coche sin pensar en el suicidio. Nunca puedo contemplar un lago o un océano sin pensar en el suicidio. Bueno, tampoco le doy demasiadas vueltas. Pero se me aparece de repente en la cabeza: SUICIDIO. Como una luz que se enciende. En la oscuridad. El hecho de que exista una salida te ayuda a quedarte dentro. ¿Me explico? De lo contrario, no quedaría más que la locura. Y eso no tiene gracia, amigo. Y terminar un buen poema es otra muleta que me ayuda a seguir adelante. No sé lo que le pasará a otra gente, pero yo, cuando me agacho para ponerme los zapatos por la mañana, pienso: <<Ah, Dios mío, ¿y ahora qué?>>. Estoy jodido por la vida, no nos entendemos. Tengo que darle bocados pequeños, no engullirla toda. Es como tratar cubos de mierda. Nunca me sorprende que los manicomios y las cárceles estén llenos, y que las calles estén llenas. Me gusta mirar a mis gatos, me relajan. Me hacen sentirme bien. Pero no me metáis en una sala llena de humanos. No me hagáis eso jamás. Sobre todo en un día de fiesta. No lo hagáis.''

martes, 29 de abril de 2014

Dreams.

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

lunes, 28 de abril de 2014

Mensajes secretos.

Era una noche clara y las estrellas relucían
De la nada comenzó un sentimiento que me destruiría
Ganas de besarlo al día siguiente que me consumían
Ahora lo he perdido y lo lloro todos los días
Rota me ha dejado esclava de melancolía.

lunes, 21 de abril de 2014

Liebe.

Y estaba rota, destruida por dentro, en ruinas.
Y él estaba entero, feliz y lleno de vida.
Y ella era la oscuridad, y él era la luz.
Y eran polos opuestos, y se querían.
Y los dos se amaban, y les dolía no poder estar juntos.
Y ella estaba asustada,
temerosa de apagar su luz.
Y a él no le importó, y la besó.
Y la besó con toda su alma.
Y fueron uno.

domingo, 20 de abril de 2014

Spieluhr.

Hoy es un día perfecto para mirar por la ventana y escuchar el sonido de la lluvia al caer. Para ver una película sobre revolución y pensar en matar al presidente. Tal vez recordar toda esa gente que ya no está y llorar. Llorar y hacerse un par de cortes en el brazo para en seguida arrepentirse. Y pensar que la vida es maravillosa y volver a llorar. Y escuchar música triste e imaginar la primavera en París. Es un día perfecto para imaginarse viajando y fumando un cigarrillo en las orillas del Danubio. Comprarse una caja de música. Sentir celos y conseguir una rosa roja. Tocar el piano y que una parte de mí se evada con la música. Contemplar una estrella por la mañana y enamorarme. Salir a cazar la bestia que llevo dentro desde que estoy sin ti. Hacerte daño y no sentirlo. Un día para no querer ser un ángel porque el infierno es más divertido. Un día para burlarse de América y ver el sol salir. Para odiar y para tener. Para escuchar Rammstein.

sábado, 19 de abril de 2014

Rota.

La cama a medio hacer y el alma vacía.
Los ojos rojos y el corazón hecho trizas.
Los brazos ensangrentados y la mirada perdida.
La misma rutina que me mata día tras día.

martes, 15 de abril de 2014

Morir sonriendo.

Me miró, con aquellos ojos vacíos pero tan profundos a la vez. Aquellos ojos verdes que parecían reflejar la más absoluta indiferencia pero escondían más dolor y sentimientos de los que nadie podría imaginar. Me sorprendió la frialdad de su voz al pedirme que me fuera. Yo esperaba que se le hubiese quebrado, pero no lo hizo. Se mantuvo firme hasta el final. Nunca había visto a un ser humano tan seguro de algo. Quería hacerlo y lo iba a hacer. Nadie conseguiría impedírselo.También me asombró la decisión con la que empuñaba la vieja pistola de su padre. Me dijo que me fuera, que lo haría ante mí si era necesario.Yo no escuchaba. Simplemente me quedé allí mirando como acercaba el arma a su cabeza como si fuese un gesto de lo más natural, como si lo hiciese todos los días. Pude observar el leve movimiento de su dedo al apretar el gatillo. Creí que había llegado la hora, que era el fin, pero su pulgar bajó de nuevo. Me miró por última vez y me dijo que nunca me iba a olvidar, y que me quería. Me quería. Y sonrió. Era la primera vez que lo hacía, que yo supiese. Era la única persona a la que conocía a quien había visto siempre seria. Me había enseñado viejas fotos de su infancia y en ninguna de ellas aparecía el mínimo resquicio de una sonrisa, de felicidad. Pero en ese momento lo hizo. No era una sonrisa cualquiera, era pura. Tan pura que cualquiera se habría sentido como yo me sentí al verla. Era simplemente bella. Perturbadoramente hermosa. Y, todavía sonriendo, apretó el gatillo. Pude ver como su sonrisa se hacía más amplia y sus ojos se iluminaban mientras lo hacía. Era un bonito espectáculo. El disparo sonó lejano en mi cabeza y lo siguiente que vi fue su cuerpo tirado en el asfalto, sin vida. La herida en su cabeza era horrible y no tuve más opción que apartar la vista. Y entonces la vi. Vi su sonrisa, que permanecía plasmada en su rostro como una eterna obra de arte. Algún macabro cuadro de un desequilibrado pintor. No sé en qué momento comencé a llorar, pero tanto su camisa como mi cara estaban empapadas cuando un policía un tanto brusco me levantó del suelo. Tampoco soy consciente del tiempo que pasé allí, de rodillas ante su cadáver con la cara hundida en su pecho. Solo sé que recuerdo su sonrisa y que es algo que nunca olvidaré. Todos los días sueño que nos encontramos, que volvemos a estar juntos. Sé que esté donde esté me está esperando, y sé que es feliz.
Murió sonriendo.