Musica

jueves, 16 de julio de 2015

Explosión de jueves.

He llegado al punto cero. Al callejón sin salida del que he partido. Es el momento de escoger un nuevo camino, pero lo cierto es que no tengo ganas de hacerlo. ¿Y si toco fondo? ¿Y si me quedo aquí para siempre? De todos modos ya he vuelto atrás, qué más da. No puedo seguir fingiendo que todo está bien porque no es cierto. No es verdad en absoluto y ya no me creo mis mentiras.

"inestabilidad emocional."

He vuelto a suspirar con la ventanilla del coche bajada, a comer sin ganas, a entrenar hasta que me duelen los huesos. He vuelto a evitar cualquier tipo de compañía, a dejar de hablar cuando no es necesario, a llorar cada atardecer. He vuelto a quemar recuerdos y a llevar las muñecas cubiertas de pulseras.

"pensamiento extremadamente polarizado y dicotómico." 

Echo de más todas estas cosas que se repiten día tras día y, sin embargo, echo de menos todos aquellos sueños que nunca llegaron a hacerse realidad. Echo de menos sonreír de verdad, pues todas estas risas superficiales ni siquiera rozan el hielo que me congela por dentro. Y ese frío apaga también las llamas de los demás, y cuando intento evitarlo ya he vuelto a cagarla. Es un ciclo.

"relaciones interpersonales caóticas."

Quiso trerme el cielo y lo arrastré conmigo al reino de Hades, ahora me arrepiento. Suéltame la mano y vuelve al monte Olimpo, sálvate. Yo no puedo, no lo merezco. Vive por los dos, yo no soy nada, no soy nadie.

"inestabilidad generalizada del estado de ánimo, de la autoimagen y de la conducta, así como del sentido de identidad, que puede llevar a periodos de disociación." 

Tan solo soy un diagnóstico, otra vez.

viernes, 3 de julio de 2015

Estás fuera.

Hay veces que de verdad crees que podría llegar a ser para siempre. Sí, ¿quién sabe? Quizás esta sea la definitiva, quizás nunca lo pierda, tal vez sea sincero cuando me jura permanecer a mi lado. Tal vez te lo hagan creer o tal vez no quieras ver la realidad, porque solo imaginarse una vida sin esa persona es demasiado doloroso como para afrontarlo.
Pero llega un día en que, por muy duro que sea, ocurre. Puede ser durante meses, pero lo peor es cuando, de un día para otro, desapareces. ¡Sí, desapareces! En un instante la otra persona te simplifica, te resta, o simplemente te elimina de la ecuación. Y ya está. No vuelvas a hablarle, no intentes acercarte. Es inútil. El problema está resuelto y tú no apareces en el resultado. Te ha echado a patadas de su vida sin decir una palabra. Te ha borrado del mapa, ya no es la misma persona. Un desconocido a quien conoces demasiado bien. No trates de preguntarle qué le pasa, ha acabado contigo, estás al margen. Después alguien acabará por destrozarlo y no acudirá a ti. Y te retorcerás de dolor, de impotencia viéndolo sufrir, con la certeza de que no puedes hacer nada porque te ha apartado de su vida.
Estás fuera.