Musica

lunes, 23 de noviembre de 2015

Marcas.

Empezó a desnudarse hasta que quedó en ropa interior delante del espejo. Se miró detenidamente, se fijó en cada detalle. Pensó en lo perfecta que era su piel unos años atrás, cuando era tan solo una niña que apenas levantaba dos palmos del suelo, y siguió revisando cada centímetro de su cuerpo, pasando los dedos por cada marca y recordando todas y cada una de ellas. Y empezó a pensar en las personas. En las que dejaban marca. Pensó que había algunas que eran como los tatuajes, que al mirarlas recordabas el dolor que te habían causado por un tiempo, pero que querías conservar siempre. Había otras, en cambio, que eran como cicatrices. Había dolido y quizás demasiado, y todavía hoy se te apaga la luz de los ojos cuando alguien te pregunta cómo te la has hecho. Y las ojeras, las ojeras eres tú. Te recuerdan cada error, cada fiesta, cada noche en vela porque algo (o alguien) no deja de rondar por tu cabeza. Por último estaban los lunares, y recordó a su madre. Ella siempre decía que cada lunar era un amante, uno de esos de los que nunca te llegas a enamorar pero que están en algún lugar de tu memoria. De muchos no recordarás ni su nombre, y esos son los pequeños lunares que has visto de pasada alguna vez pero que te parecerán nuevos si te fijas en ellos. En cambio, esos lunares de los que sí tienes consciencia, esos que sabes que están ahí, son los amantes que de verdad valieron la pena. Pensó en todas estas marcas, ya casi olvidadas, como lápidas de viejos sentimientos que quedaron para siempre enterrados. Había empezado a llover. De repente, apareció en su pecho una enorme línea sangrante, y el dolor la dobló hasta hacerla caer de rodillas en el suelo. Cuando consiguió levantarse comprobó que no había nada sobre su piel, que todo había sido una ilusión. Decidió que ya había bebido demasiado y se fue a dormir, con el dolor todavía ardiéndole en el pecho y en la mente grabado a fuego el nombre de su única herida abierta.

martes, 10 de noviembre de 2015

L'eternité.

Elle est retrouvée.
Quoi? - L'Eternité.
C'est la mer allée
Avec le soleil.

Ame sentinelle,
Murmurons l'aveu
De la nuit si nulle
Et du jour en feu.

Des humains suffrages,
Des communs élans
Là tu te dégages
Et voles selon.

Puisque de vous seules,
Braises de satin,
Le Devoir s'exhale
Sans qu'on dise : enfin.

Là pas d'espérance,
Nul orietur.
Science avec patience,
Le supplice est sûr.

Elle est retrouvée.
Quoi? - L'Eternité.
C'est la mer allée
Avec le soleil.

Al final sí que encontraste la eternidad, pero no era ni el mar ni el sol. Era tu poesía.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Noviembre, siempre triste.

Hoy es un domingo de los que se hacen demasiado largos, uno de esos días en los que todo pesa, y no se puede volar. De alguna manera hay que liberarse, pero no puedo sola. ¿Cómo puede pesar tanto esta carga sobre mis hombros si por dentro estoy hecha sólo de vacío? No lo entiendo, es inexplicable. Necesito respirar, llorar, gritar. Parte del dolor se va con el humo de cada pequeña combustión, pero no es suficiente y se va acumulando. Se acumula hasta que ya no cabe más, se sobrepasa el límite y exploto. No es agradable.
Hoy es un día de esos en los que noto que estoy a un paso de cruzar la línea que me separa de la liberación. Sé que pronto necesitaré soltar todo lo que nunca te dije, pero no podré decírtelo a ti. Me da demasiado miedo. Lo escribiré, supongo, o me apoyaré en él. ¿Por qué no puedo querer como a ti a alguien así? Supongo que el masoquismo está en mi naturaleza, pero estoy tranquila. Quizás excesivamente relajada. Tal vez sea solo la calma que precede a la tormenta, no lo sé. Tampoco sé cómo puedo mantenerme así de serena con todo este dolor desgarrándome por dentro. Mañana lo sabré. Mañana explotaré. Mañana me dejaré la piel escribiendo, sentiré hasta quedar en carne viva. Mañana moriré para tratar de volver a sentirme viva.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Mentiroso, mentiroso.

Miraos, todos mintiendo,
aparentando no ser destrucción,
la coraza se acabará rompiendo
y la verdad saldrá a la luz tarde o temprano.

Miraos, uno callado
pensando que su chica encontró
en los labios de otro el beso robado
que debería haber sido suyo.

Y ella que jura que no probó la miel,
que el alcohol se la ha jugado,
que el sábado se le marcó en la piel,
que el fin de semana que viene no volverá a beber.

Y tú estás ahí, ajena, bailando
descalza y desnuda de sentimientos,
llorando, riendo, y despedazando
sus recuerdos para no hacerte daño.

Mírate, has perdido la razón,
comprendiste que no iba a volver
y congelaste la llama de tu corazón
para mantenerte fría y quemar a otros.

¿Por qué mientes?
¿No eras tú la más pura?
¿Por qué no confiesas lo que sientes?
¿No eras la más valiente?

¿Por qué lloras, ahora? ¿Por qué gritas?
¿No eras la reina cuerda de este baile de locos?
¿No te habías cansado de vivir entre flores marchitas?
¿No eras tan feliz?

Se han roto los muros, y con ellos tus defensas,
y te das cuenta de que eres la más pútrida rosa
de este jardín, adonde las mariposas
de tu estómago vienen a morir.

Mentiroso, mentiroso.

Miraos, todos mintiendo,
aparentando no ser destrucción,
la coraza se acabará rompiendo
y la verdad saldrá a la luz tarde o temprano.

Miraos, uno callado
pensando que su chica encontró
en los labios de otro el beso robado
que debería haber sido suyo.

Y ella que jura que no probó la miel,
que el alcohol se la ha jugado,
que el sábado se le marcó en la piel,
que el fin de semana que viene no volverá a beber.

Y tú estás ahí, ajena, bailando
descalza y desnuda de sentimientos,
llorando, riendo, y despedazando
sus recuerdos para no hacerte daño.

Mírate, has perdido la razón,
comprendiste que no iba a volver
y congelaste la llama de tu corazón
para mantenerte fría y quemar a otros.

¿Por qué mientes?
¿No eras tú la más pura?
¿Por qué no confiesas lo que sientes?
¿No eras la más valiente?

¿Por qué lloras, ahora? ¿Por qué gritas?
¿No eras la reina cuerda de este baile de locos?
¿No te habías cansado de vivir entre flores marchitas?
¿No eras tan feliz?

Se han roto los muros, y con ellos tus defensas,
y te das cuenta de que eres la más pútrida rosa
de este jardín, adonde las mariposas
de tu estómago vienen a morir.