Miraos, todos mintiendo,
aparentando no ser destrucción,
la coraza se acabará rompiendo
y la verdad saldrá a la luz tarde o temprano.
Miraos, uno callado
pensando que su chica encontró
en los labios de otro el beso robado
que debería haber sido suyo.
Y ella que jura que no probó la miel,
que el alcohol se la ha jugado,
que el sábado se le marcó en la piel,
que el fin de semana que viene no volverá a beber.
Y tú estás ahí, ajena, bailando
descalza y desnuda de sentimientos,
llorando, riendo, y despedazando
sus recuerdos para no hacerte daño.
Mírate, has perdido la razón,
comprendiste que no iba a volver
y congelaste la llama de tu corazón
para mantenerte fría y quemar a otros.
¿Por qué mientes?
¿No eras tú la más pura?
¿Por qué no confiesas lo que sientes?
¿No eras la más valiente?
¿Por qué lloras, ahora? ¿Por qué gritas?
¿No eras la reina cuerda de este baile de locos?
¿No te habías cansado de vivir entre flores marchitas?
¿No eras tan feliz?
Se han roto los muros, y con ellos tus defensas,
y te das cuenta de que eres la más pútrida rosa
de este jardín, adonde las mariposas
de tu estómago vienen a morir.
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