Musica

miércoles, 30 de julio de 2014

Destrucción a mi espalda.

Otra vez la he cagado. Tanto tiempo sin vernos y no he podido decirte lo que te echaba de menos. En cambio lo he jodido todo. Se acabó. No quedará ni la amistad. Sin embargo tus recuerdos son mi inquisición. Me persiguen y me torturan cuando mi único pecado ha sido quererte. Y todavía lo es, porque aún te quiero. Solo quiero correr y correr para hiur de tu indiferencia que quiere matarme. Estoy cansada de que me trates como si no te importara y de repente parezco el centro de tu mundo, solo durante unos minutos. No lo entiendo. Y yo mientras sigo sintiendo esta estúpida presión en el pecho que no me deja respirar. Sigo sintiendo esas mariposas e el estómago, o como quieras llamarles, cada vez que pienso en ti. Sigo sin poder dormir cuando te recuerdo. Mis manos y mis piernas siguen temblando cuando te veo. Y las lágrimas todavía resbalan por mis mejillas cuando te imagino con otras. Pero supongo que es inevitable. Yo no soy nadie. Y tú, tú eres todo. Al menos para mí. Y yo no puedo dejar de cagarla y con cada error siento que te alejas un poquito más de mí, y mi corazón ss hiela un poquito más. Quería escribir un texto largo, pero estoy cansada. Cansada de esta explosión de sentimientos. Y rota. Sobre todo, rota.

domingo, 27 de julio de 2014

Lágrimas de ceniza en la cornisa.

Me invade la melancolía y todavía no es octubre. Todavía no han llegado las tardes de lluvia, y el paisaje no se ha teñido de amarillos y rojizos. Será que tengo demasiado tiempo para pensar. Me meteré en el mar para ahogar el recuerdo de tu risa. Yo la provocaba y ahora no puedo arrancarte ni una palabra sin que la nombres. Estás atrapado en tu delirio monotemático y me arrastras con la fuerza de un huracán para que caiga al vacío contigo. Aunque supongo que si la quieres a ella es por algo, así que simplemente aceptemos los excéntricos designios del destino que, aunque crueles, tendrán razón de ser, y condenémonos a estar separados para siempre. Aunque, pensándolo bien, solo será una condena para mí. Tú seguirás con tu vida, ajeno a la tormenta de emociones que se ha desatado en mi interior desde que apareciste y que se irá contigo. Estaba hueca por dentro y llegaste tú, y me llenabas, pero sé que cuando te marches el vacío volverá, más fuerte que nunca para machacarme el alma. ¿Qué es el alma? Me siento vacía pero, si todavía la conservo, se la vendería al diablo solo por un día contigo. Son solo palabras, pero me siento como un poeta escribiendo versos con su propia sangre. Salen de mi mente y tengo que controlarme para que todo este dolor no brote de mi garganta. Gritaría. Gritaría todo esto que estoy escribiendo y no soy capaz de decirte. Así solo me libero parcialmente. Pero no puedo ser libre. No puedo decírtelo, necesito conservarlo en secreto y olvidarte. Porque sé que si no lo hago y te lo digo, no te irás con ella. Sé que tú eres ella, y yo soy tú. Tú quieres que ella sea feliz, y yo solo podré serlo si lo eres tú, así que tengo que haceros felices. A los dos. Y tú tienes que estar con ella para ser feliz, pero sé que ella volverá a hacerte daño. Y tampoco quiero eso. Es tan contradictorio que no sé si animarte a que lo intentes o pedirte que la olvides. Vaya, no me pidas consejos. ¿Qué podría decirte yo, que no sé ni qué hacer con mi propia vida? ¿Qué podría decirte una chiquilla que llora por las noches pensando en que nunca la verás como algo más que una amiga? Tendré que resignarme, aunque sufra. No importa. De todos modos, no tengo opción. Buenas noches.

martes, 22 de julio de 2014

Pequeña carta de amor/odio.

Te odio. Vaya, sí, te odio. No lo sé. ¿Te odio? ¿Te quiero? No lo sé. Tal vez sí y tal vez no. Tal vez me haces la vida imposible. Tal vez soy una exagerada. Tal vez un poco de las dos, tal vez ninguna. Tal vez solo estoy enloqueciendo. O tal vez ya estoy loca. No lo sé. Llevamos así desde que puedo recordar. No lo sé. ¿No te cansas? Vaya, yo sí. De verdad que me canso. Pero tú siempre empiezas y mi imperturbable postura de "me caes mal" no va a mantenerse sola. De verdad. Para. ¿No ves que me haces daño? Para. Vas a destruirme. ¿Se puede destruir lo roto? Acabo de ver el anuncio de V de Vendetta. He dejado de escribir y he prestado atención al televisor por primera vez esta noche. "El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo." Lo he oído y he pensado en ti. Tú eres mi gobernante. ¡Yo no debería obedecerte! ¡Solo por ser quién eres no tienes derecho a mandarme! ¡Acepta que también yo soy una persona, joder! Déjame vivir. Pero estoy sola. Callada. ¿Sometida? Oh, exagerada. Me diste alas y ahora me las quitas, joder. He vuelto a caer, ¿sabes? Me calmo con menos pero lo necesito. Mi letra es casi ilegible. Era impecable al principio. Siempre me pasa al escribir a mano. Se vuelve todo irregular a medida que los sentimientos afloran.
Todavía tengo que pasar esto al ordenador.
Y ya van a volver.
Y debería parar.
Adiós.

lunes, 21 de julio de 2014

Denner.

La mayor tortura a la que puede ser sometido un hombre, es tener una adicción que sabe que lo matará, y pese a ser consciente del peligro, no poder dejarlo. Es destructivo. Te hace odiarlo todo. No hablo de un adolescente que se cree adicto al tabaco. Hablo de cosas que harían enloquecer a una persona hasta el punto de arrancarse una a una las uñas con sus propias manos con tal de conseguir algo de lo que necesita. Tal vez no sea necesario llegar a esos extremos para pasarlo realmente mal, pero pretendo ser contundente para que se me entienda. Hablo de drogas duras o enfermedades. Anorexia, bulimia. Autolesiones. El tipo de cosas en las que no deberías meterte porque te dicen que es muy difícil salir. Pero tú dices, bah, al cuerno con esos cabrones. Y por moda o por llamar la atención, todo el mundo empieza. Luego poco a poco va convirtiéndose en necesidad, y cuando quieres dejarlo y no puedes, es ahí. Es ahí cuando te das cuenta de que tal vez esos hijos de puta tenían razón y una vez que se entra, ya no se sale.

viernes, 18 de julio de 2014

Madness.

Es la una de la mañana. El sonido de la lluvia repiqueteando en mi ventana me acuna. También la oigo en el tejado. Llámalo ventajas de vivir en un ático. No puedo dormir. Tengo miedo, y no solamente de la tormenta. Tengo miedo de tantas cosas que no podría ponerlas todas. No porque sean muchas, sino porque soy así. Soy de querer decir mucho y acabar diciendo poco. Tengo demasiadas cosas en la cabeza, así que solo me queda tratar de ponerlas todas en orden, poco a poco. Supongo que uno de los propósitos del blog es ese. No lo sé. Tampoco es que me importe mucho, vaya. Oigo pasar un coche. No suelen pasar por estos caminos, y menos a estas horas. Me preguto adónde irá. Mi mente siempre hace eso. Se distrae con cualquier cosa y acabo pensando en algo completamente diferente al principio. Supongo que es algo así como un mecanismo de defensa, porque de lo contrario acabaría dándole demasiadas vueltas a todo lo que me preocupa, que no es poco, y me volvería loca (más, quiero decir). Pero así es Galicia. Aquí parece que hasta el tiempo está loco. ¡Lluvia en julio! A quién se le cuente...

¡Alerta roja, te estás enamorando!

Odiada yo:

Dios mío, ¿Qué ocurre? ¡Es tu mejor amigo! ¡No puedes permitirte esta clase de sentimientos hacia él! Es adorable, lo sé, pero no deja de ser tu amigo. ¿Es que quieres joderlo todo? Ya viste qué pasó la última vez. Ahora no os habláis. ¿Quieres que pase eso de nuevo? ¿En serio? ¡No seas estúpida! Sabes que siempre te sale todo mal, esta vez no va a ser diferente, ¿No lo ves? ¡Destiérralo! ¡Sácalo! Sabes lo que pasa si vuelves a caer. Sabes que la necesidad siempre vuelve. Lo sabes. Y sabes que si vuelves a caer ya no podrás salir. Vamos. Ya tienes un pie en el ataúd, no metas el otro en la tumba. ¡NO PUEDES CON ESTO, YA LO HAS DICHO CIENTOS DE VECES! Sabes que no puedes. Que nunca termina. Que no te recuperas y que las cicatrices no desaparecen. Déjalo, por favor. De verdad, esta guerra no la puedes ganar. Y lo sé, lo sé, sé que siempre estás muy cerca de conseguirlo y después se van. A mí me lo vas a contar. Pero la vida es así, ya sabes que todo lo que quieres se convierte en lo que has perdido, pero yo no puedo hacer nada. Solo decirte que, por favor, no te enamores. 
No de él.

Atte: Tú misma.

martes, 15 de julio de 2014

Vicios y vacíos.

¿Alguna vez habéis tenido un alma gemela?
Entonces sabréis lo que se siente. Es una sensación genial. Te llena de una manera diferente, como si toda tu vida hubieses sido algo incompleto. Es la pieza que completa el rompecabezas. Sientes que nunca va a haber alguien igual y que a esa persona la vas a tener siempre, que es para toda la vida. Y de repente, zas.
Cambia.
O cambias tú.
Y se va.
Y vuelves a estar dolorosamente incompleto. Como vacío. Te falta algo y sientes que nada tiene sentido. Entras en un estado de tristeza permanente. Un agujero del que no puedes salir sin esa persona. Es una sensación que no consigo describir bien con palabras pero, si sabéis a lo que me refiero, lo siento.
Mi alma gemela es mi mejor amiga, y la he perdido.
¿Y la vuestra, quién es?

Arte.

'El arte es un arma cargada de futuro.'
¿Qué futuro? Eso nos lo han quitado. Hoy en día no hay futuro para la medicina, la química, el derecho, la ingeniería... Mucho menos para el arte. El único ''arte'' que tiene futuro es el comercial. Las películas perfectas y vacías que protagonizan actores y actrices de cara bonita y sonrisa radiante que cobran millones por transmitir nada. No puedes llamarlo arte. Es asqueroso. El arte debe hacerse por vocación, con el corazón, solamente porque quieres y no por fama o dinero. El arte es vida. El arte es expresarse. El arte es revolución. Es felicidad. Es alivio. Es un refugio, un hogar. El arte mueve montañas, impulsa ideales.
El arte cambia el mundo.

''Pues sí, me encantaría cambiar este puto mundo. Y creo que todavía se puede.''

''Lo hacemos porque estamos indignados, estamos cansados, hastiados, desesperados, porque estamos viendo que el teatro, y el arte en general, últimamente ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaapestan! ¿Saben? ¡Sí!, apestan a negocio, apestan a despachos, apestan a funcionarios, apestan a comercio, apestan a publicidad, apestan a rutina, a comodidad, a relajamiento, a aburrimiento, a burocracia, apestan a todo menos a teatro.

A todo menos a arte ¡Arte!. Ya no existe el arte. Existe el negocio del arte. O el mercado del arte, o el negocio de las subvenciones del arte. Esto se ha convertido en una cuenta bancaria, en una matemática del arte.

Pero nosotros, nosotros no estamos en este mercado hediondo señores, nosotros somos libres, y regalamos nuestro preciado y distinguido arte, y ¿Por qué?...Porque sí. ¡Sí!, nos hemos vuelto locos, ¡estamos locos de remate!, ¡Como una regadera! Somos unos insensatos, unos auténticos dementes. Unos piraos, unos soñadores, unos lunáticos, unos majaretas redomados.
Sí, porque creemos en un arte libre, hecho con el corazón. Creemos en un arte hecho con la sangre, hecho con el sufrimiento, con la rabia. Un arte lúdico, pero a la vez profundo. Creemos en un arte que sea capaz de cambiar los corazones de la gente, que los alegre, que les dé fuerza, que les haga sentirse vivos. Un arte que llegue directamente al espíritu de los hombres, y también al espíritu de las mujeres.''

El arte es un arma cargada de futuro.

Alfredo.

martes, 1 de julio de 2014

Alone.

¿Por qué no puedo ser feliz?
Haga lo que haga, parece que siempre tomo la decisión equivocada. Estoy cansada de equivocarme siempre. De pillarme por quien no debo. De ilusionarme tan fácilmente. Oh, soy estúpida, no sé por qué lo hago, si total todo me sale siempre bien (del revés). No sé si os habéis fijado en que suelo citar canciones en mis textos. Es otra manía, como la de llorar a solas o colocarme el pelo cuando me pongo nerviosa. No puedo evitarlo. Es mi forma de ser, mi forma de expresar mis sentimientos. Me cuesta hacerlo cuando hablo. Sin embargo, toda esta rabia que hoy siento se descarga sola cuando me pongo frente al papel (o al portátil, como ahora mismo). El caso es que solo puedo expresarme y sacar todo afuera cuando escribo, o lloro, o no sé. Bueno, sí, sí lo sé. Tampoco tengo ni idea de por qué solo escribo o lloro cuando estoy sola. Supongo que es mi forma de doler, de sangrar. Son mis maneras de liberarme. O al menos, son las más sanas. ¿Parezco feliz? Oh, vaya, no. No lo soy. Me esfuerzo por esconderlo, pero supongo que cualquiera que me mire a los ojos lo sabría. Vería la tristeza en mi mirada. Pero, ¿quién iba a mirarme a los ojos? A nadie le importa. Todos tienen cosas más importantes que hacer que preocuparse por eso, y les comprendo. Yo haría lo mismo, no los culpo. Qué más da. Tampoco es que me abra mucho. Siempre digo que estoy bien. Bien, bien, bien. Siempre lo mismo. Me sale solo. No te fíes si sonrío todo el rato. Dicen que las personas rotas son las más sonrientes. No sé si es cierto, pero yo me río bastante. No sé, creo que no pido tanto. Solo quiero a alguien que haga que deje de sentirme sola. ¿Es tanto pedir? ¿Es tanto pedir ser feliz de una vez? Parece que sí.