''Lo hacemos porque estamos indignados, estamos cansados, hastiados, desesperados, porque estamos viendo que el teatro, y el arte en general, últimamente ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaapestan! ¿Saben? ¡Sí!, apestan a negocio, apestan a despachos, apestan a funcionarios, apestan a comercio, apestan a publicidad, apestan a rutina, a comodidad, a relajamiento, a aburrimiento, a burocracia, apestan a todo menos a teatro.
A todo menos a arte ¡Arte!. Ya no existe el arte. Existe el negocio del arte. O el mercado del arte, o el negocio de las subvenciones del arte. Esto se ha convertido en una cuenta bancaria, en una matemática del arte.
Pero nosotros, nosotros no estamos en este mercado hediondo señores, nosotros somos libres, y regalamos nuestro preciado y distinguido arte, y ¿Por qué?...Porque sí. ¡Sí!, nos hemos vuelto locos, ¡estamos locos de remate!, ¡Como una regadera! Somos unos insensatos, unos auténticos dementes. Unos piraos, unos soñadores, unos lunáticos, unos majaretas redomados.
Sí, porque creemos en un arte libre, hecho con el corazón. Creemos en un arte hecho con la sangre, hecho con el sufrimiento, con la rabia. Un arte lúdico, pero a la vez profundo. Creemos en un arte que sea capaz de cambiar los corazones de la gente, que los alegre, que les dé fuerza, que les haga sentirse vivos. Un arte que llegue directamente al espíritu de los hombres, y también al espíritu de las mujeres.''
El arte es un arma cargada de futuro.
Alfredo.
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