Otra vez la he cagado. Tanto tiempo sin vernos y no he podido decirte lo que te echaba de menos. En cambio lo he jodido todo. Se acabó. No quedará ni la amistad. Sin embargo tus recuerdos son mi inquisición. Me persiguen y me torturan cuando mi único pecado ha sido quererte. Y todavía lo es, porque aún te quiero. Solo quiero correr y correr para hiur de tu indiferencia que quiere matarme. Estoy cansada de que me trates como si no te importara y de repente parezco el centro de tu mundo, solo durante unos minutos. No lo entiendo. Y yo mientras sigo sintiendo esta estúpida presión en el pecho que no me deja respirar. Sigo sintiendo esas mariposas e el estómago, o como quieras llamarles, cada vez que pienso en ti. Sigo sin poder dormir cuando te recuerdo. Mis manos y mis piernas siguen temblando cuando te veo. Y las lágrimas todavía resbalan por mis mejillas cuando te imagino con otras. Pero supongo que es inevitable. Yo no soy nadie. Y tú, tú eres todo. Al menos para mí. Y yo no puedo dejar de cagarla y con cada error siento que te alejas un poquito más de mí, y mi corazón ss hiela un poquito más. Quería escribir un texto largo, pero estoy cansada. Cansada de esta explosión de sentimientos. Y rota. Sobre todo, rota.
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