Musica

viernes, 21 de agosto de 2015

Marceline's death.

"She was such a beautiful creature, and now she’s wasted.
Oh, Marceline, my love! What have you done? What went wrong? Did the scars itch and had to scratch them, making them bleed, again? Hadn’t you learned? The heat burned your cheeks, the warmth numbed your feet. And so you couldn’t walk, and you couldn’t think, and you were suddenly his. And he kept your desires, and made it all clean. Clean like death. Just like you, a pretty girl now dead. Oh, Marceline, my dear! Why couldn’t you live? Now empty, such lovely façade. And he won’t even bury you, as you were fake. Soulless eyes, heartless lips. You stupid, little girl. Handn’t you learned? There will no longer be an ‘again’! So now lie here, on these broken dreams and cry yourself to sleep. Hear yourself and burn in the wind. Scratch scars and bleed thoughts of him.Oh, Marceline! Poor Marceline!”

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“Era una criatura hermosa, y ahora está demacrada.
¡Oh, Marceline, mi amor! ¿Qué te has hecho? ¿Qué fue mal?¿Las cicatrices ardían y tuviste que rascarlas, haciendo que volviesen a sangrar? ¿No habías aprendido ya? El calor te quemó las mejillas, la calidez adormeció tus pies. Así que no podías andar, y no podías pensar, y sin querer fuiste suya. Y él guardó tus deseos, y lo dejó todo pulcro. Pulcro como la muerte.Como tú, una chica bonita y ahora muerta. ¡Oh Marceline, querida! ¿Por qué no pudiste vivir? Ahora estás vacía, tan sólo una hermosa fachada. Y él ni siquiera te enterrará, pues eras todo mentira. Ojos sin alma, labios sin corazón. Pequeña estúpida. ¿No habías aprendido ya? ¡Nunca más habrá una ‘vez más’! Así que túmbate aquí, sobre estos sueños rotos y llora hasta quedarte dormida. Escucha tu llanto y quémate en el viento. Araña cicatrices y sangra memorias de él.¡Oh, Marceline! ¡Pobre Marceline!”





Cristina Otero.

jueves, 20 de agosto de 2015

"Cotidie morimur, cotidie conmutamur et tamen aeternos esse nos credimus."

Las cosas cambian, supongo. Un día lo tienes todo. Alguien a quien querer y que te quiere, un montón de amigos, una familia feliz y, en definitiva, una vida maravillosa. Será eterno, piensas. Te vas a dormir tan contento que parece un sueño.
Pero te despiertas al día siguiente, y todo se ha acabado. Ahora tienes a alguien a quien quieres que no quiere ni hablar contigo y a quien tienes que olvidar. No tienes a nadie en quien confiar y a tus "amigos" les das exactamente igual. Evitas a tu familia. Estás solo y sin razones para seguir en este mundo. Desearías que todo fuese una pesadilla, pero no lo es, y ni siquiera puedes dormir. Te levantas de la cama y te miras las enormes ojeras en el espejo. Te limpias las lágrimas y te lavas la cara. Te maquillas y peinas hasta parecer de nuevo alguien cuerdo. Le sonríes al reflejo que te muestra la persona que eras ayer y le susurras:
-"Cada día morimos, cada día cambiamos y sin embargo nos creemos eternos."

domingo, 16 de agosto de 2015

Esta montaña rusa que es mi vida.

Y cuando el corazón corre más que la mente, quizás aderezado con algo de alcohol, se producen los desastres.
Cuando te das cuenta es demasiado tarde y caes inevitablemente al vacío. Ya es por la mañana y tienes que arreglarlo. Te costará tragarte el orgullo y quizás unas cuantas lágrimas, pero mejor eso a pagar el precio de perderlo para siempre. Si no haces un esfuerzo para volver a ponerlo todo en su sitio, el corazón seguirá desbocado de angustia cada vez que lo pienses, las noches de insomnio perdurarán y tal vez tantas lágrimas acaben por disolverte el alma. Así que no esperes más y vuela.

viernes, 7 de agosto de 2015

Adiós, vacío.

Le quiero. Le quiero tanto como te quise a ti. Quizá más. He estado leyendo cosas que te escribí hace algunos meses, donde se hablaba de besos, de añorar el tacto de unas manos, de unos labios. Me he sorprendido a mí misma imaginándome sus besos, aunque los textos hablaban de ti. Nunca antes me había pasado, tú siempre estabas por encima de todos los demás, y ahora... Ahora él te eclipsa. Y es bonito, aunque me duelan los ojos al mirarlo directamente. Poco a poco, me digo. Poco a poco.
Ahora comprendo muchas cosas. Entiendo, por ejemplo, qué era esa extraña desesperación que me recorría las entrañas cuando me hablaba de ella. Yo podía creerme buena, la mejor amiga del mundo, pensando que lo único que quería era protegerle, evitar que le hiciesen daño, y estaba segura de que ella se lo haría. Tan solo ahora que lo veo todo claro me doy cuenta de que las razones eran mucho más egoístas. Estaba celosa, cómo no. Celosa de que aquella chica que no se merecía nada con él consiguiese a su lado lo que yo tanto ansiaba tener: felicidad. A veces todavía siento esa punzada en el pecho cuando me los imagino juntos, pero por una vez me he permitido confiar en alguien.
Supongo que esto significa que hemos acabado, el final de este baile de espadas que ha sido nuestra historia. No me entristece, si quieres que te sea sincera. Ya he conseguido de ti todo lo posible y, aunque todavía tengamos, tal vez, un par de cosas pendientes, eso puede esperar. Ahora me toca volar, volar lejos de ti. Quizá podamos ser amigos, de alguna forma, pero no caeré en tu trampa de nuevo. Se ha abierto la puerta y me voy. No sé si volveré, o volverás. Solo sé que prefiero estar lejos ahora que le tengo a él, aunque sabiendo lo unidos que estáis es posible que sea inevitable mantenerse cerca.
No pienso perderle por orgullosa, a él no.
Me tocará hacer gala de paciencia, quizá casi infinita, pero no imposible de tener. Nunca había tenido tanta con alguien, pero supongo que nunca nadie me había importado tanto como para tenerla. Lo cierto es que con él todo son sensaciones nuevas. Anoche tuve un sueño. Os juro por mi vida que lo tuve, que fue real. Se había muerto mi abuelo, y yo lloraba. Lloraba mucho, muchísimo. Estaba totalmente desquiciada. Sentía una desesperación demasiado real para ser un sueño, y tras muchos sollozos vi, encima de una mesa que antes no estaba ahí, la camiseta. SU camiseta, amarilla, de Wade. Y corrí a cogerla y la abracé, y me inundó una calma abrasadora. No era demasiado raro porque, como ya he dicho, era un sueño. Lo extraño fue despertar. Abrí los ojos y la almohada estaba empapada de lágrimas, como solía ocurrirme cuando tenía una de estas pesadillas, pero en cambio no sentía esa desolación propia de los momentos como ese. No fue hasta unos segundos más tarde, cuando me di cuenta de que lo que estaba abrazando era una sábana y no su camiseta, que la angustia se instaló en mi pecho e hizo que mi corazón latiese desbocado. Jamás alguien había tenido tanto poder tranquilizador sobre mí. A pesar del mal rato que pasé por la pesadilla, fue bonito saber que él podía calmarme en todo momento. Pero supongo que, si puede ayudarme a serenarme de esa manera, supongo que también podría hacerme perder el juicio. Y ahí llegó el miedo. El miedo a que se fuera, a que no me quisiera como yo le quiero, a seguir con esto, a pensar en él de esta manera, a confiar, a bailar sobre la cuerda floja. Miedo a perderlo, a que de verdad esté enamorado de ella, a que lo nuestro nunca sea nada más. Y también, en un rincón de mi mente, me da miedo que me quiera como yo le quiero. Me da miedo que sea un capricho como han sido otros tantos, me da miedo hacerle daño, romperlo. Sé que no es de cristal, pero jamás me perdonaría haberle hecho un solo arañazo. Teniendo en cuenta mi historial, quizás algún día me odie. Y esa posibilidad me aterroriza.
Y aquí estoy, entre inviernos y veranos, tempestades y océanos en calma, lágrimas, sonrisas, gritos, bailes, canciones, olvidos, recuerdos, pasado, futuro, saltos, bajones, cuchillos y corazones, naipes, futbolistas, fotos en blanco y negro y con gafas de sol, sueños y pesadillas, miedos y esperanzas, demonios y ángeles, amor y odio, tristeza y felicidad.
Aquí estoy, sintiéndome viva de nuevo (aunque a veces duela).

martes, 4 de agosto de 2015

¿Qué harías tú?

¿Qué harías tú con mis noches? ¿Qué harías con este vacío que ni la voz de Andrés Suárez puede llenar? ¿Qué harías con esta melancolía injustificada, con esta falsa sonrisa? ¿Qué harías con esta necesidad de compartir con alguien el peso sobre tus hombros y con el odio a ser una carga? ¿Qué harías con este injustificado miedo a perder, a sufrir, a doler? ¿Qué harías con la tristeza hecha canción de Hozier? ¿Qué harías con un futbolista maldito y un jugador de baloncesto clavado en el pecho? ¿Qué harías si la única persona a la que contarías lo que te pasa es la mayor parte del problema? ¿Qué harías si la única forma de conseguir algo de felicidad es a costa de la de alguien más? ¿Qué harías si una verdadera sonrisa llevase oculta el odio de una amiga?
Ya que yo parezco hacerlo siempre todo mal, dime.
¿Qué harías tú por otro beso?

jueves, 16 de julio de 2015

Explosión de jueves.

He llegado al punto cero. Al callejón sin salida del que he partido. Es el momento de escoger un nuevo camino, pero lo cierto es que no tengo ganas de hacerlo. ¿Y si toco fondo? ¿Y si me quedo aquí para siempre? De todos modos ya he vuelto atrás, qué más da. No puedo seguir fingiendo que todo está bien porque no es cierto. No es verdad en absoluto y ya no me creo mis mentiras.

"inestabilidad emocional."

He vuelto a suspirar con la ventanilla del coche bajada, a comer sin ganas, a entrenar hasta que me duelen los huesos. He vuelto a evitar cualquier tipo de compañía, a dejar de hablar cuando no es necesario, a llorar cada atardecer. He vuelto a quemar recuerdos y a llevar las muñecas cubiertas de pulseras.

"pensamiento extremadamente polarizado y dicotómico." 

Echo de más todas estas cosas que se repiten día tras día y, sin embargo, echo de menos todos aquellos sueños que nunca llegaron a hacerse realidad. Echo de menos sonreír de verdad, pues todas estas risas superficiales ni siquiera rozan el hielo que me congela por dentro. Y ese frío apaga también las llamas de los demás, y cuando intento evitarlo ya he vuelto a cagarla. Es un ciclo.

"relaciones interpersonales caóticas."

Quiso trerme el cielo y lo arrastré conmigo al reino de Hades, ahora me arrepiento. Suéltame la mano y vuelve al monte Olimpo, sálvate. Yo no puedo, no lo merezco. Vive por los dos, yo no soy nada, no soy nadie.

"inestabilidad generalizada del estado de ánimo, de la autoimagen y de la conducta, así como del sentido de identidad, que puede llevar a periodos de disociación." 

Tan solo soy un diagnóstico, otra vez.

viernes, 3 de julio de 2015

Estás fuera.

Hay veces que de verdad crees que podría llegar a ser para siempre. Sí, ¿quién sabe? Quizás esta sea la definitiva, quizás nunca lo pierda, tal vez sea sincero cuando me jura permanecer a mi lado. Tal vez te lo hagan creer o tal vez no quieras ver la realidad, porque solo imaginarse una vida sin esa persona es demasiado doloroso como para afrontarlo.
Pero llega un día en que, por muy duro que sea, ocurre. Puede ser durante meses, pero lo peor es cuando, de un día para otro, desapareces. ¡Sí, desapareces! En un instante la otra persona te simplifica, te resta, o simplemente te elimina de la ecuación. Y ya está. No vuelvas a hablarle, no intentes acercarte. Es inútil. El problema está resuelto y tú no apareces en el resultado. Te ha echado a patadas de su vida sin decir una palabra. Te ha borrado del mapa, ya no es la misma persona. Un desconocido a quien conoces demasiado bien. No trates de preguntarle qué le pasa, ha acabado contigo, estás al margen. Después alguien acabará por destrozarlo y no acudirá a ti. Y te retorcerás de dolor, de impotencia viéndolo sufrir, con la certeza de que no puedes hacer nada porque te ha apartado de su vida.
Estás fuera.