El ser humano siempre ha tenido miedo a la pérdida. Todo lo que hacemos (o dejamos de hacer) para evitar perder, para evitar que nos decepcionen. Esos "te quiero" que mueren en gargantas. Esos"no te vayas" nunca dichos, esa manera de cubrirnos de hielo para no sentir. Siempre ha sido así, y no hacemos más que engañarnos. Nacemos y morimos, todo se termina y nunca pudimos aceptarlo. Está en nuestra naturaleza.
El hombre escogió crear la flor de plástico antes de aceptar que hasta la rosa más perfecta termina marchitándose.
Musica
martes, 13 de octubre de 2015
Inevitable.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Breve historia de cómo dejé de quererte.
estaba atrapada.
si soplaba para apartar las nubes, avivaba el fuego.
si se quedaba quieta, se tapaba el sol y todo se volvía oscuro.
al final, optó por volverse de piedra.
se apartó del fuego y dejó que la lluvia apagase la hoguera.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Magnetismo.
Éramos como dos polos opuestos,
cada uno de su imán.
Nos atraíamos,
pero si nos acercábamos demasiado...
chocábamos.
Y dolía.
lunes, 31 de agosto de 2015
El resplandor / II. B. pasa de querer comerse el mundo a esconderse en una pequeña parcela - Standstill
Fue un día quince. Han pasado quince días, (vale, son dieciséis, pero se entiende) dos semanas, medio mes desde que se derrumbó mi mundo. No me malinterpretéis, todo lo que suelen ser ruinas sigue intacto, pero ese pilar principal, donde empezó todo, no ha podido mantenerse en pie. Y en consecuencia todo empieza a destrozarse lentamente, poco a poco. Aquella columna sostenía todo, empezando por mí, y ahora caigo sin ese apoyo vital. Se me ha ido la vida por el móvil y ahora paso los días en vela, sin apenas salir de casa esperando un mensaje que, en el fondo, sé que jamás va a llegar. Da igual, supongo. Como ya dije una vez, los corazones de piedra también se rompen, y yo debo ser la única persona sobre la faz de la Tierra que ha conseguido resquebrajar uno de diamante. Porque él era así, una columna de diamante. Sólida, resistente y fría, sí. Pero era pura, y cuando le daba la luz... Cuando le daba el sol de frente se creaba el arco iris más bonito que he visto en mi vida. Nunca veré nada igual, de eso estoy segura. No sé si era bonito porque era suyo y simplemente eso hacía que me gustara o si era algo más profundo, quizás me entusiasmaba tanto porque yo era la luz que creaba aquel espectáculo de risas y de color. Tal vez porque era yo quien lo provocaba pude ser la única que consiguió apagarlo. No lo sé, no sé si se habría terminado apagando de todas formas. No sé si se consumió, o lo consumí. En todo caso, aquello nos mató a los dos. Pensándolo bien, tampoco sé si ella tuvo algo que ver. Él nunca me dijo si le importaba en realidad. Supongo que no debería haberme hecho falta porque, ahora que el recuerdo acude de nuevo a mi mente, el arco iris no aparecía cuando la miraba a ella. Aparecía cuando me miraba a mí, cuando sus ojos se cruzaban con los míos y dejaban de ser marrones para convertirse en miles de destellos de colores. Ahora lo único que me queda es ahogarme en el apagado café. Él me quería, eso lo sé. No me lo dijo muchas veces, pero aquello se notaba. Yo lo notaba, él lo notaba. La gente que nos veía lo notaba. Era algo que no se podía negar y, aún así, dudaba. Yo dudaba y deseaba escucharlo de él. Tenía que asegurarme, que oírselo decir. La última vez que me dijo que me quería fue el día más triste de mi vida. No exagero. No ha habido demasiados días así en mi vida, de esos que se vuelven indestructibles. No tuve una gran mascota amada que se fue a vivir a una granja cuando era pequeña, ningún ser cercano que yo hubiera conocido que ya no esté. Nada. Hasta él. Con él llegó la primera persona a la que tuve un miedo atroz por el daño que podía causarme. Y sí, perdí a la única persona a la que me aterraba perder. Estoy pagando las consecuencias. Supongo que todo sería más fácil si me odiase. Sí, así yo podría decirme a mí misma que en realidad no tenía ningún motivo para odiarme, que era un gilipollas y mil cosas más para odiarle yo también, y el rencor lo haría todo más fácil. Pero no, joder, el muy imbécil tuvo que decirme que me quería. Era una despedida, y me dijo que me quería. En presente. Eso fue lo que me rompió.
He vuelto a leerlo todo y me sorprendo de lo mucho que he escrito sin darme cuenta.
Supongo que donde duele, inspira.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Do I wanna know?
La típica sensación de sentirse sola estando rodeada de gente, sin dolor ni tristeza; solo vacío. Ojos cansados, profundas ojeras. Cara pálida. Quizá su madre piense que es por haber estado enferma, pero ella sabe que no. Que no ha querido verlo pero esto viene de mucho antes y va a tardar en irse. Toda esa alegría y vida que tenía antes, ella sabe que tal vez nunca vuelvan, al igual que él. Se marchó y la dejó desnuda ante la multitud, abierta en canal, sin ayuda, sin soporte.
¿Qué hacer cuando se marcha la única persona que te hace sentir viva, cuando no quiere saber nada de ti el único amigo en el que confías plenamente? ¿Cómo sigues conviviendo contigo misma cuando la cagas con la única persona a la que no te perdonarías perder? Son preguntas sin respuesta, y la que más miedo da es, quizás, la más importante.
¿Cómo lo recuperas? Puedes hablarle pero sabes que lo más probable es que reaccione mal y te decepciones, todavía es muy pronto y necesitas encerrarte un tiempo en tu burbuja para volver a costruir la coraza de hierro que evita el dolor. Esta vez sola, sin depender de nadie, pues el escudo era él y te destrozó desde dentro.
Tal vez lo mejor para ella fuese quedarse así, inerte, flotando entre las estrellas sin el oxígeno que él le daba cuando la miraba con sus ojos castaños.
viernes, 21 de agosto de 2015
Marceline's death.
Oh, Marceline, my love! What have you done? What went wrong? Did the scars itch and had to scratch them, making them bleed, again? Hadn’t you learned? The heat burned your cheeks, the warmth numbed your feet. And so you couldn’t walk, and you couldn’t think, and you were suddenly his. And he kept your desires, and made it all clean. Clean like death. Just like you, a pretty girl now dead. Oh, Marceline, my dear! Why couldn’t you live? Now empty, such lovely façade. And he won’t even bury you, as you were fake. Soulless eyes, heartless lips. You stupid, little girl. Handn’t you learned? There will no longer be an ‘again’! So now lie here, on these broken dreams and cry yourself to sleep. Hear yourself and burn in the wind. Scratch scars and bleed thoughts of him.Oh, Marceline! Poor Marceline!”
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“Era una criatura hermosa, y ahora está demacrada.
¡Oh, Marceline, mi amor! ¿Qué te has hecho? ¿Qué fue mal?¿Las cicatrices ardían y tuviste que rascarlas, haciendo que volviesen a sangrar? ¿No habías aprendido ya? El calor te quemó las mejillas, la calidez adormeció tus pies. Así que no podías andar, y no podías pensar, y sin querer fuiste suya. Y él guardó tus deseos, y lo dejó todo pulcro. Pulcro como la muerte.Como tú, una chica bonita y ahora muerta. ¡Oh Marceline, querida! ¿Por qué no pudiste vivir? Ahora estás vacía, tan sólo una hermosa fachada. Y él ni siquiera te enterrará, pues eras todo mentira. Ojos sin alma, labios sin corazón. Pequeña estúpida. ¿No habías aprendido ya? ¡Nunca más habrá una ‘vez más’! Así que túmbate aquí, sobre estos sueños rotos y llora hasta quedarte dormida. Escucha tu llanto y quémate en el viento. Araña cicatrices y sangra memorias de él.¡Oh, Marceline! ¡Pobre Marceline!”
