Quién dijo que un artista necesitaba una musa, no tenía ni puta idea de lo que es esto. ¿Quién necesita a alguien? La inspiración viene sola. A veces basta con un clavo y media tacita de dolor, y bam, sangras.
Yo escribo sobre mí, supongo que soy mi musa. Hay tanta destrucción aquí dentro que no necesito salir a buscarla.
Y es que uno mismo es la mejor inspiración. Al menos yo. Tengo la tristeza de la musa. Me conozco pero soy un misterio incluso para mí. Me quiero o me odio, depende de la estación.
Me escribo cartas de amor porque si nadie lo hace por mí, ya lo hago yo.
''Querida musa:
Odio casi todo de ti. Tu pelo, tu boca, tu nariz, tu barriga y hasta los dedos de tus pies. Odio esa manera que tienes de morderte el labio. Odio tu carácter. Que hables demasiado alto cuando te pones nerviosa. Odio que llores de rabia y que tu risa parezca tan alegre. Odio tus uñas mordidas, tus uñas pintadas. Te odio en vestido y tacones. Te odio en sudadera y tenis. Te odio aún más sin ropa. Odio cuando cantas. Cuando hablas y cuando estás callada. Odio tus brazos, el bonito y el de las cicatrices. Odio que no tengas pecas, y tus lunares. Odio tus ojos. Odio que sean tan bonitos y tan tristes. Odio tus ojeras al natural y bajo el maquillaje, duerme. Odio que no puedas dormir. Odio el diente que te rompió tu hermano. Odio las heridas que tienes en los labios. Odio tu torpeza. Odio cuando me miras, y cuando no lo haces también. Odio cuando te haces una coleta. Odio que seas tan desordenada y que estés tan rota. Odio que des tanta importancia a las cosas. Odio que fumes. Odio que lo quieras. Odio que las odies. Odio que escribas. Odio cuando te pones cariñosa. Odio que no seas más fría. Odio que no seas de acero.
Odio odiarte.
Y por eso te quiero.
Y por eso me quiero,''
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