Aunque trato de autoconvencerme de que no vales la pena, de que me merezco algo mejor. Realmente no me lo creo, pero ya aparqué el bolígrafo y ahora escribo con la pluma para que perduren más mis palabras. Que quizás deba hacer caso de aquella canción que decía que el seis no es un número bonito. Mejor el ocho, o el tres. O incluso el cero, porque es mejor estar sola que a tu lado.
Las pesadillas continúan cada noche y los versos de Manrique dan vueltas por mi cabeza.
''...que cuan presto fue ausente,
tan presto será olvidado,,,''
Qué razón tenías, amigo, pero no hablabas de lo que ocurre con los que solo se van en parte y se llevan algo de ti con ellos.
Cada vez estoy más vacía. Acabaré quedándome sin corazón pues cada persona que me hace daño (y son muchas) se lleva un trocito.
Bah, quedáoslo. Ya no lo quiero. Llevaos mi alma y mi sonrisa rota. Llevaos mi corazón y mi orgullo, ya no los necesito.
No sentir nada cuesta y duele, pero es peor sentirlo todo. Nunca me quisiste, pero te he besado tantas veces cuando eras cicatriz que es como si hubiésemos sido todo, O nada, pero era nuestro. Era nuestra nada, nuestro desastre, nuestra jodida ruleta rusa donde siempre salía sangrando yo.
Tengo una caja llena de recuerdos, se llama mi cabeza y cada día enloquece más. ¿El resto? Los he quemado. Las fotos, las cartas. Me he quemado yo tratando de olvidarte y no lo he conseguido. ¿O sí?
No, es inútil mentirme a mí misma. Y es que a estas alturas ya no sé qué quiero. Tal vez lo quiero todo, no lo sé. Estoy tocada de la cabeza y hundida entre tu pelo, pero llevo tanto tiempo en este desorden que ya me he acostumbrado.Dile a la muerte que no venga a buscarme todavía, que aún tengo que dar mucha guerra aunque pierda todas las batallas.
La herida que dejaste es tan grande que ni todos los clavos
del mundo podrían detener la hemorragia, pero ten por seguro que voy a
encontrar la manera de dejar de desangrarme aunque tenga que arrancarme el
corazón con mis propias manos.
Dicen que del odio al amor hay un paso, igual que desde
donde estoy al vacío. Yo me he quedado a medias y tiras de mí hacia la caída
como un imán. Lo malo es que somos polos opuestos, pero ya estoy cansada de
dejarme arrastrar.
Cansada de estar triste.
Estoy intentando transformar toda esta rabia en palabras y
la tinta se seca en el papel al igual que las lágrimas en mis ojos. Prometí
muchas cosas, pero juré no volver a llorar por ti. Y ya sabes que soy chica de
promesas sin cumplir, pero que si nunca juro es precisamente porque eso sí lo
cumplo. Estoy consiguiéndolo, poco a poco dejarás de dar vueltas en mi mente
como un puto disco, repitiendo la misma canción una y otra vez.
Como dije tantas veces espero que cada día te arrepientas de
esto. No de lo nuestro, si no de lo que me has hecho.
Espero que tengas ojeras tan profundas como las mías, que tu
conciencia te susurre todo lo que hiciste mientras intentas dormir. También me
dije que iba a dejar de escribirte, pero qué más da. No puedo, necesito este
alivio o más metal. De todas formas no importa, nunca fui coherente. Cualquiera
que me conozca lo sabrá. Que digo que he dormido genial cuando bajo el
maquillaje se adivinan mis ojeras y que soy feliz mientras se me escapa una
lágrima.
Vivo en crisis y no es por ser española, es por las ruinas
que dejaste antes de irte. Los veranos nunca fueron tan tristes como aquel y al
llegar el día te recuerdo, una vez al mes, a la semana, al día, a la hora. Y no
es fácil pensarte todo el tiempo.
A veces, como ahora, se me va la olla. Hay una parte de mi
mente que me empuja a escribir eso, que me susurra incesantemente tu nombre.
Acabaré volviéndome loca como Edward Mordrake, pues el sonido de tu nombre en
otros labios tortura tanto como las palabras solo oídas en el infierno. Tengo
más folios que alegrías, más cicatrices que buenos días, más odio que amor y
más ganas de romperte de las que debería.
Si juegas con fuego te quemas, pero tú, tú vas a arder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario