Se incorporó un poco más en la cama.
-¿Algún día volveré a sentir?
-¿Para qué quieres sentir?
-No lo sé. Parece...bonito.
-¿Bonito? ¿Era bonito cuando yo no estaba?
-No...
-¿Cómo era?
-Era... doloroso.
-¿Por qué?
-No lo sé.
-Lo sabes perfectamente, no te hagas la tonta conmigo.
-Porque sentía.
-Exacto. ¿Quieres volver a eso?
-No, pero... No lo sé.- Se miró el brazo, pensativa.- Esto también duele.
-Sabes que no. Sabes que no duele ni la mitad. Que es mucho mejor.
Ella dio otro trago a la botella. Ya estaba casi vacía.
-No sé...
-Vamos, no puedes dejarme ahora. No puedes echarme.
Encendió el cigarrillo y le dio una fuerte calada. Se quedó callada.
-Vamos, no me hagas esto. Te quiero.
Sonrió amargamente. Cuando habló, casi lo había terminado.
-Yo también te quiero.
Apagó el cigarrillo contra su mano y se quedó mirando la palma, como absorta, con esa fascinación en la mirada pero sin ninguna muestra de dolor. Dio el último trago a la botella.
Alzó la vista, lo miró a los ojos y lo besó.
-Buenas noches.- Dijo ella.
-Buenas noches.- Respondió el monstruo, antes de volver a debajo de su cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario