Musica

lunes, 27 de octubre de 2014

''Hoy hasta el Lucky huele a ti.''

Que ya me da igual si salgo o no de esta, que tal vez tú podías haberme salvado pero fuiste mi perdición cuando te perdiste tras la puerta diciendo adiós.
Aunque trato de autoconvencerme de que no vales la pena, de que me merezco algo mejor. Realmente no me lo creo, pero ya aparqué el bolígrafo y ahora escribo con la pluma para que perduren más mis palabras. Que quizás deba hacer caso de aquella canción que decía que el seis no es un número bonito. Mejor el ocho, o el tres. O incluso el cero, porque es mejor estar sola que a tu lado.
Las pesadillas continúan cada noche y los versos de Manrique dan vueltas por mi cabeza.
''...que cuan presto fue ausente,
tan presto será olvidado,,,''
Qué razón tenías, amigo, pero no hablabas de lo que ocurre con los que solo se van en parte y se llevan algo de ti con ellos.
Cada vez estoy más vacía. Acabaré quedándome sin corazón pues cada persona que me hace daño (y son muchas) se lleva un trocito.
Bah, quedáoslo. Ya no lo quiero. Llevaos mi alma y mi sonrisa rota. Llevaos mi corazón y mi orgullo, ya no los necesito.
No sentir nada cuesta y duele, pero es peor sentirlo todo. Nunca me quisiste, pero te he besado tantas veces cuando eras cicatriz que es como si hubiésemos sido todo, O nada, pero era nuestro. Era nuestra nada, nuestro desastre, nuestra jodida ruleta rusa donde siempre salía sangrando yo.
Tengo una caja llena de recuerdos, se llama mi cabeza y cada día enloquece más. ¿El resto? Los he quemado. Las fotos, las cartas. Me he quemado yo tratando de olvidarte y no lo he conseguido. ¿O sí?
No, es inútil mentirme a mí misma. Y es que a estas alturas ya no sé qué quiero. Tal vez lo quiero todo, no lo sé. Estoy tocada de la cabeza y hundida entre tu pelo, pero llevo tanto tiempo en este desorden que ya me he acostumbrado.Dile a la muerte que no venga a buscarme todavía, que aún tengo que dar mucha guerra aunque pierda todas las batallas.
La herida que dejaste es tan grande que ni todos los clavos del mundo podrían detener la hemorragia, pero ten por seguro que voy a encontrar la manera de dejar de desangrarme aunque tenga que arrancarme el corazón con mis propias manos.
Dicen que del odio al amor hay un paso, igual que desde donde estoy al vacío. Yo me he quedado a medias y tiras de mí hacia la caída como un imán. Lo malo es que somos polos opuestos, pero ya estoy cansada de dejarme arrastrar.
Cansada de estar triste.
Estoy intentando transformar toda esta rabia en palabras y la tinta se seca en el papel al igual que las lágrimas en mis ojos. Prometí muchas cosas, pero juré no volver a llorar por ti. Y ya sabes que soy chica de promesas sin cumplir, pero que si nunca juro es precisamente porque eso sí lo cumplo. Estoy consiguiéndolo, poco a poco dejarás de dar vueltas en mi mente como un puto disco, repitiendo la misma canción una y otra vez.
Como dije tantas veces espero que cada día te arrepientas de esto. No de lo nuestro, si no de lo que me has hecho.
Espero que tengas ojeras tan profundas como las mías, que tu conciencia te susurre todo lo que hiciste mientras intentas dormir. También me dije que iba a dejar de escribirte, pero qué más da. No puedo, necesito este alivio o más metal. De todas formas no importa, nunca fui coherente. Cualquiera que me conozca lo sabrá. Que digo que he dormido genial cuando bajo el maquillaje se adivinan mis ojeras y que soy feliz mientras se me escapa una lágrima.
Vivo en crisis y no es por ser española, es por las ruinas que dejaste antes de irte. Los veranos nunca fueron tan tristes como aquel y al llegar el día te recuerdo, una vez al mes, a la semana, al día, a la hora. Y no es fácil pensarte todo el tiempo.
A veces, como ahora, se me va la olla. Hay una parte de mi mente que me empuja a escribir eso, que me susurra incesantemente tu nombre. Acabaré volviéndome loca como Edward Mordrake, pues el sonido de tu nombre en otros labios tortura tanto como las palabras solo oídas en el infierno. Tengo más folios que alegrías, más cicatrices que buenos días, más odio que amor y más ganas de romperte de las que debería.

Si juegas con fuego te quemas, pero tú, tú vas a arder.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Diálogos entre sábanas.

Se incorporó un poco más en la cama.
-¿Algún día volveré a sentir?
-¿Para qué quieres sentir?
-No lo sé. Parece...bonito.
-¿Bonito? ¿Era bonito cuando yo no estaba?
-No...
-¿Cómo era?
-Era... doloroso.
-¿Por qué?
-No lo sé.
-Lo sabes perfectamente, no te hagas la tonta conmigo.
-Porque sentía.
-Exacto. ¿Quieres volver a eso?
-No, pero... No lo sé.- Se miró el brazo, pensativa.- Esto también duele.
-Sabes que no. Sabes que no duele ni la mitad. Que es mucho mejor.
Ella dio otro trago a la botella. Ya estaba casi vacía.
-No sé...
-Vamos, no puedes dejarme ahora. No puedes echarme.
Encendió el cigarrillo y le dio una fuerte calada. Se quedó callada.
-Vamos, no me hagas esto. Te quiero.
Sonrió amargamente. Cuando habló, casi lo había terminado.
-Yo también te quiero.
Apagó el cigarrillo contra su mano y se quedó mirando la palma, como absorta, con esa fascinación en la mirada pero sin ninguna muestra de dolor. Dio el último trago a la botella.
Alzó la vista, lo miró a los ojos y lo besó.
-Buenas noches.- Dijo ella.
-Buenas noches.- Respondió el monstruo, antes de volver a debajo de su cama.

Era una actriz cansada de esta tragicomedia que es vivir.

Eras una espinita y acabaste siendo el árbol entero. Ya me dirás cómo coño te olvido yo ahora, porque siempre me dijeron que un clavo saca a otro clavo pero nadie habló jamás de las estacas.
Dime cómo me deshago del sabor de tus labios sobre los míos. Del calor de tus manos y del tacto de tu piel en mis dedos.
De esa melodía que tocaste para mí.
Dime cómo te olvido. Solo dímelo.
Te prometo que no me verás llorar. No me verás romperme.
Tan solo quiero saber cómo olvidarte.
No pido tanto. No te pido que me quieras.
Solo que no me dejes aquí más tiempo como si fuera tu marioneta. Colgada de ti.
Dame vida o corta la cuerda, pero estoy cansada de ser actriz.
De repetir siempre la misma tragicómica actuación donde siempre salgo perdiendo.
Cambia la obra o cierra el telón.
Me vuelvo a casa, me cansé de esperar(te).
Se acabó la función.
Adiós.

martes, 21 de octubre de 2014

Historia breve y ardiente como un cigarrillo que se consumió demasiado deprisa.

Era un día cualquiera.
Como cada mañana se miró al espejo;
los ojos un poco más verdes,
la sonrisa un poco más grande.
Un poco de maquillaje aquí, y allá
y ya era feliz.

Como cada tarde se miró al espejo;
los ojos un poco más apagados,
de la sonrisa ya ni rastro.
Se quitó el maquillaje...
y ya no era tan feliz,

Como cada noche no quiso ni mirarse al espejo;
sabía que sus ojos estaban húmedos,
sus ojeras bastante más oscuras.
Las cicatrices un poco más profundas
y el alma tan rota como siempre.

Aquel día quería ser como todos los demás, pero no lo fue;
el despertador marcaba las cuatro.
Era tarde, y ella seguía perdida entre recuerdos.
Las noches de noviembre nunca habían sido tan largas,
su almohada nunca había estado tan mojada,
ni sus sábanas tan rojas,
ni le habían dolido tanto las muñecas.

Aquel día le dolía tanto el corazón
que decidió tomarse la caja entera de pastillas
porque estaba cansada del dolor.
Y así se consumió, en una noche oscura.
Sollozando;
igual que había venido al mundo,

Amor, mi opio, nuestro odio, tu adiós.

Han vuelto. Llevaba tiempo resistiendo, pero mis defensas se han venido abajo, al igual que yo.
Necesito un perfume más fuerte para camuflar este olor amargo a dolor que se va apoderando de mí. Más maquillaje para tapar estas ojeras. Una sonrisa nueva.
Unos acordes que no duelan.
Porque, ¿Quién dijo que las lágrimas eran para el otoño y las canciones tristes para los días de lluvia? Los corazones se rompen por igual en todas las épocas del año. 
Creedme a mí, que he llorado el día más soleado del verano y sonreído feliz bajo la lluvia de noviembre.
Creedme cuando os digo que el dolor es cosa de las personas. Que incluso la canción más triste te dejará indiferente si no te trae ningún recuerdo, y la melodía más alegre puede hacerte llorar.
Y es irónico, como unas nubes de papel que se deshacen al llover.
Como yo, que te quiero aunque me rompa.
Tú me diste las alas pero no quisiste enseñarme a volar. Me empujaste al vacío y ahora voy cayendo de precipicio en precipicio, saltando al vacío a ver si en el fondo me encuentro, o te encuentro, o nos encontramos.
Imagínate que un día ya no te necesito, que no me duele verte, que mi autodestrucción no es por ti, que ya no lloro al recordarte.
Imagina que quemo nuestro pequeño capítulo y el dolor se lo lleva el viento mezclado con la ceniza.
Imagínate que mis labios los muerda otro, que mis mañanas de verano ya no sean tuyas.
Imagínate que alguien más me enseña a volar con las alas que tú me has dado, que ya no bajaré en la parada de tu casa ni un lunes más.
¿Me echarías de menos?

domingo, 19 de octubre de 2014

martes, 7 de octubre de 2014

Acordes rasgados en una guitarra.

Siete menos algo de un día de octubre.
No sé si fuera estaba lloviendo o no.
No sé si hacía frío o no.
No sé si soplaba el viento o si el mar estaba en calma.
Sé que me besaste. Y te besé. Y nos besamos.
Y no me gusta la sensación de estar siendo demasiado cursi, pero es cierto.
Es cierto que mi corazón se paró un instante cuando me dijiste ''¿No me das un beso?''
Y es cierto que las agujas del reloj parecieron dejar de avanzar mientras te sentía respirar en mi cuello.
Mientras me besabas y yo hacía caracoles con tu pelo.
Mientras me acariciabas las manos y yo hacía círculos en tu pecho con el dedo.
Es cierto que sonreí como una niña después de que me mordieras el labio, como tantas veces había echo yo pensando en ti.
Y es cierto que me emocioné cuando cruzaste el umbral de la puerta de nuevo, esta vez con la guitarra en la mano. Y te sentaste a mi lado y me dijiste, toca. Y rasgué un par de cuerdas sin tener idea de lo que hacía, y te la di. Y me sonreíste. Y casi me haces llorar cuando de tus dedos salieron los primeros acordes de All of me.
Y tú no te sabías la partitura entera.
Y yo no me sabía la letra.
Pero la canción nunca sonó tan perfecta para mí.