Últimamente no escribo apenas. No tengo ganas. Tampoco sé muy bien cómo describir lo que siento, y no es fácil dejarme sin palabras. Supongo que es tan solo tristeza, o soledad. Un conjunto de ambas que podría llamarse melancolía. Esto, mezclado con una pizca de aburrimiento y sueño, media tacita de mala leche y dolor espolvoreado al gusto, son la receta perfecta para mi estado de ánimo.
Necesito cambiar, y voy a hacerlo. Voy a ser más fría y más hija de puta. Voy a dedicarme a joder a los que me hicieron daño, y voy a empezar a tener fe. A creer en mí misma. Voy a empezar a no fiarme de la gente. Voy a empezar a vivir.
Aunque, de todas formas, supongo que una triste sin tristeza es como un alcohólico sin sed. Pero qué más da, si yo ya estoy vacía, y ¿a quién le importa si me hundo un poquito más?
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sábado, 27 de diciembre de 2014
Como un alcohólico sin sed.
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