No sé cuántas veces me has dicho que me quieres.
"¿Hay un precio?" me dijiste una vez.
Siempre hay un precio, cariño. Siempre acabo cobrándome una lágrima, un insulto o una mirada de desprecio, y ahí sé que ha valido la pena. Así que ahora págame. Págame y vete y deja de dar vueltas por mi cabeza.
O solo vete. Por ti, me saltaría mis propias normas. Dejaría que te fueras sin pagar el precio de quererme, sin dolor. Porque, al fin y al cabo, siempre fuiste mi debilidad.
"¿Hay un precio?" me dijiste una vez.
Siempre hay un precio, cariño. Siempre acabo cobrándome una lágrima, un insulto o una mirada de desprecio, y ahí sé que ha valido la pena. Así que ahora págame. Págame y vete y deja de dar vueltas por mi cabeza.
O solo vete. Por ti, me saltaría mis propias normas. Dejaría que te fueras sin pagar el precio de quererme, sin dolor. Porque, al fin y al cabo, siempre fuiste mi debilidad.
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