Musica

sábado, 6 de diciembre de 2014

Talón de aquiles.

No sé cuántas veces me has dicho que me quieres.
"¿Hay un precio?" me dijiste una vez.
Siempre hay un precio, cariño. Siempre acabo cobrándome una lágrima, un insulto o una mirada de desprecio, y ahí sé que ha valido la pena. Así que ahora págame. Págame y vete y deja de dar vueltas por mi cabeza.
O solo vete. Por ti, me saltaría mis propias normas. Dejaría que te fueras sin pagar el precio de quererme, sin dolor. Porque, al fin y al cabo, siempre fuiste mi debilidad.

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